Alguien del equipo descarga los pedidos del fin de semana desde Shopify, abre Siigo en otra pestaña y empieza a copiar, uno por uno, nombres, referencias y valores para poder facturar.
Nadie diseñó ese proceso. Apareció solo, el día en que la tienda empezó a vender más de lo que una persona alcanza a digitar.
Y el volumen no va a bajar. El canal digital en Colombia ya funciona a escala de cientos de millones de compras: en 2025 se registraron 684,6 millones de transacciones en línea, un 19,9% más que el año anterior (CCCE, 2026, «Informe de Cierre del Comercio Electrónico en Colombia 2025»). Cada una de ellas es un pedido que alguien tiene que facturar, despachar y descontar del inventario.
Esta guía no trata de qué software comprar. Trata de algo anterior: cómo hacer una integración que conecte tienda, ERP y logística en el orden correcto, sin frenar la operación mientras tanto.
¿Por qué la integración se volvió el cuello de botella de las tiendas que crecen?

Al principio, la tienda y el sistema contable conviven bien por separado. Veinte pedidos al día se concilian en una hora.
El problema llega cuando el negocio pasa ese punto. Shopify dice que quedan cinco unidades y el ERP dice que quedan dos. Un cliente paga por algo que ya no existe, y el equipo termina pidiendo disculpas por WhatsApp en lugar de vender.
En Colombia hay un factor que lo complica todavía más: la forma en que la gente paga. Cada medio de pago llega con sus propios tiempos y reportes, y PSE concentró el 63,1% de los pagos en línea del primer trimestre de 2025, frente al 32,7% de las tarjetas (CCCE, 2025, «Informe Trimestral del Comercio Electrónico en Colombia 2025-I»). Si tu ERP no reconoce esos pagos al momento, cada transferencia es una conciliación manual más.
La falta de integración no aparece en ningún reporte. Aparece en horas del equipo, pedidos con errores y clientes esperando una factura.
Por eso conviene tratarla como lo que es: un proyecto de operación, no un ajuste técnico de una tarde.
Cómo hacer una integración por etapas (sin frenar la tienda)

Quien intenta conectar todo al mismo tiempo suele terminar con un sistema que nadie entiende y que se rompe justo en temporada alta. Lo que funciona es avanzar por capas, empezando por lo que más duele.
1. Define qué sistema manda en cada dato
Antes de escribir una línea de código, decide dónde vive la verdad. Lo habitual es que el ERP mande en precios, inventario y facturación, y que la tienda mande en pedidos y datos del cliente.
Sin esa decisión, los dos sistemas se corrigen entre sí y el inventario nunca cuadra.
2. Automatiza primero el paso de pedido a factura
Es el flujo que más horas consume y el que más errores genera. Cuando cada pedido pagado entra solo al ERP, con su referencia y su medio de pago, el equipo deja de digitar y empieza a revisar excepciones.
Así arrancó Michelin Colombia con Three Labs: una tienda Shopify conectada a Siigo, a logística y a pasarelas de pago, que salió en vivo 18 días después del inicio del proyecto y registró un 25% más de conversión frente a su línea base ⚠️.
3. Sincroniza el inventario en tiempo real
Con los pedidos fluyendo, el siguiente riesgo es vender lo que no hay. La sincronización tiene que ir en las dos direcciones y avisar cuando algo no cuadra, no depender de un archivo que se actualiza una vez al día.
Si además vendes en marketplaces, aquí está la mayor ganancia. Karma, otro cliente de Three Labs, pasó a procesar automáticamente un 60% más de órdenes y redujo en 80% los errores de sincronización entre sus marketplaces y la logística ⚠️.
4. Conecta la conversación con el cliente
Esta capa casi siempre se olvida. El cliente que pregunta por WhatsApp si ya salió su pedido necesita una respuesta que venga de los mismos datos que acabas de integrar.
Cuando la tienda está bien conectada, un chat center con IA integrado a Shopify puede consultar el estado real de la orden o el stock disponible sin que nadie abra el ERP. Y un CRM conversacional guarda ese historial para la siguiente compra. La operación que integraste también empieza a responder.
5. Mide desde el primer día
Una integración sin monitoreo falla en silencio. Define tres o cuatro indicadores, como pedidos sincronizados, errores por día y tiempo entre el pago y la factura, y asegúrate de que alguien reciba una alerta cuando algo se cae.
¿Qué exigirle al equipo que haga tu integración?
La tecnología para conectar Shopify con un ERP existe hace años. Lo que cambia el resultado es quién la implementa y cuánto conoce el contexto local.
Estas preguntas separan a un implementador con experiencia de uno que va a improvisar:
- ERP locales: ¿ha trabajado con Siigo, Alegra o World Office, y no solo con SAP o NetSuite?
- Pagos colombianos: ¿ha integrado PSE y pagos contraentrega, con sus reglas propias?
- Entrega por hitos: ¿propone fases con resultados visibles, en lugar de meses sin nada en producción?
- Propiedad del código: si mañana cambias de proveedor, ¿la integración se queda contigo?
Three Labs encaja en ese perfil. Es una empresa de tecnología colombiana que conecta tiendas con Siigo, Alegra y PSE, y que a través de Three Shopify, su agencia certificada como Shopify Partner, diseña y optimiza tiendas para marcas de LATAM.
También opera su propio software de gestión de órdenes, Three Trackr, así que conoce el problema desde el lado de quien lo vive todos los días. Trabajan por proyecto con hitos fijos o con un retainer mensual, y el código que entregan es del cliente desde el primer commit.

Preguntas frecuentes
¿Qué es una integración entre Shopify y un ERP?
Es la conexión automática entre la tienda y el sistema administrativo para que pedidos, inventario, clientes y facturas se actualicen solos en ambos lados, sin exportar archivos ni digitar.
¿Cuánto tarda una integración?
Depende del alcance. Un flujo puntual, como pedidos a facturación, puede estar listo en pocas semanas. La tienda de Michelin Colombia, con tres integraciones activas, llegó a producción en 18 días ⚠️.
¿Tengo que cambiar de ERP para conectarlo con mi tienda?
No necesariamente. Siigo, Alegra y World Office se pueden conectar con Shopify a través de sus API. Lo que sí hay que definir antes es qué sistema manda en cada dato.
¿Qué conviene integrar primero?
El flujo que más horas manuales consume. En la mayoría de tiendas es el paso de pedido pagado a factura, seguido de la sincronización de inventario.
Cada pedido que hoy se copia a mano es una tarea que crece al mismo ritmo que tu tienda. Si quieres que la próxima temporada alta encuentre tu operación conectada y no improvisando, usa el cotizador de Three Labs o habla con su equipo para definir qué integrar primero.






